Los Puros Mexicanos, un placer que hay que disfrutar

El tabaco se originó en las tierras que ocupó la cultura maya. En ellas existen desde el año 2000 a. C. Hasta el 987 d. C. y abarcaron los estados de Chiapas, Campeche, Yucatán, Guatemala y Honduras; eran marinos, y comerciaban por todo el Golfo de México, incluyendo las islas del Caribe, como lo son Cuba, República Dominicana, Jamaica etc. llevando entre otros productos, Cacao, Henequén y Tabaco, el cual fumaban, Debido a que los Mayas comerciaban con los olmecas, el tabaco fue difundido a todo el norte de América hasta Canadá.

Usada por los mayas para celebraciones rituales y religiosas, durante el régimen colonial fue vista con malos ojos por su vinculación con los rituales y las ceremonias indígenas de Mesoamérica.

La primera obra escrita en la que se relata la forma nativa de aspirar el humo proveniente de rollos de hojas encendidas es en la Apologética historia de las Indias de Bartolomé de las Casas (1527). Posteriormente Gonzalo de Oviedo y Velázquez, en la Historia General de las Indias, describe la planta y sus usos (1535).

En el siglo XVI el cultivo de tabaco fue monopolizado por el Estanco de Tabaco, el cual se materializo en la Real Fábrica de Puros y Cigarros de México.

En el Valle de San Andrés el clima y la tierra son idénticos a los de Cuba.

La hoja conocida como “El negro” San Andrés, que envuelven decenas de manos, es su origen, su espíritu y su sabor, ese que gusta a pocos paladares, pero que envuelve con su aroma cualquier lugar.

El Estado de Veracruz además de aromatizar con vainilla y café, tiene la única de las tres especies para elaborar puros que sobreviven en México, “El negro San Andrés”, del cual se exporta el 60 por ciento a Nicaragua, Honduras, República Dominicana y Europa.

Se cree que el cultivo del tabaco se inició en baja escala durante la colonia en el Valle de San Andrés; pequeñas siembras a la vera de algunos caminos o en pequeños rincones desocupados servían para satisfacer el consumo personal y de carácter local.

Todo el proceso en el puro es artesanal. El secado de la hoja es de 35 días y se realiza en galeras controladas a una temperatura ambiente determinada. Una vez secado, el tabaco se fermenta durante tres meses, excepto el Negro que es de un mes.

El mercado no es tan amplío y en ocasiones prefieren el Habano en lugar del puro, pero el que han logrado cautivar es fiel, sobre todo cuando se conoce que tiene menos efectos dañinos que el consumo de un cigarro.
El buqué del puro que se produce en México y en el estado de Veracruz es bueno y es el de mejor precio-calidad.

El mundo del fumador también tiene un ritual para degustar este producto hecho a mano con tabaco 100 por ciento puro.

“Básicamente se necesita cerillo largo de madera; no usar encendedores de gasolina porque afecta el aroma del tabaco, además de un buen cortador y saber cómo hacer ese procedimiento para poder disfrutar este producto que no es tan nocivo como lo puede ser un cigarrillo convencional”.

Pero el arte de fumar necesita de accesorios especiales como humidores para conservar el producto, fósforos largos, encendedores, cortadores, y por qué no, hasta ceniceros, aunque en México no hay tanta variedad como, por ejemplo, en Estados Unidos.

“Gran parte de los fumadores de puro son aquellos que siempre han fumado cigarrillos y que pretenden dejar de fumar en cierta forma, pero también los hay aquellos que gracias a sus amistades pasan a formar parte de las filas de consumidores de este producto”.

Los puros mexicanos que tienes que probar.

Te – Amo
Respaldados por una gran tradición, esta marca productora de puros tiene sus inicios en San Andrés, Veracruz. En el año de 1880 Alberto Turrent llegó de España para establecerse en estas fértiles tierras mexicanas, desde entonces la tabacalera se distingue por su tabaco y sus puros hechos a mano por los maestros torcedores de la región. Desde 1963, año en que la empresa comenzó a producir los puros Te-Amo, se convirtió en la marca líder de tabaco mexicano y se distribuyen en 29 países alrededor del mundo.
Estos son algunos de los mejores puros de esta casa tabacalera:

WWS México Blend
Es perfecto para cualquier tipo de fumador, está hecho con tabaco Criollo San Andrés 98 que aporta una dulzura única al intenso sabor del tabaco.

Andrea’s
Hecho con Tabaco San Andrés negro y criollo en la tripa y banda, con tabaco Connecticut en la capa, este puro de estructura perfecta, es hecho minuciosamente a mano por los maestros torcedores, luego es añejado durante tres años, característica que le da su sabor terso y delicado.

A.Turrent Clasico
Pensado para los fumadores más experimentados, este exclusivo puro se distingue por tener tabaco Habano cultivado en San Andrés en su capa y tripa. Su fortaleza es media y su sabor resulta complejo e inigualable por su añejamiento de cuatro años.

Miranda Reserva Especial
La liga por excelencia por fin ha salido a la luz, nuestro puro Reserva Especial contiene una mezcla del mejor tabaco de México.

Santa Clara

Esta es una marca que se ha dedicado a la producción de tabaco desde 1967, sus años de experiencia dieron como resultado una mezcla de tabaco única que distingue a esta casa tabacalera. En 1983 la fábrica fue destruida por un gran incendio, acontecimiento que no detuvo a la firma y 28 años después la marca ha logrado introducirse a países como España, Alemania, Francia, Suiza, Australia etc.
Sus esfuerzos han dado como resultado grandes puros, estos son algunos de ellos:

Santa Clara 1830
Con dos siglos de tradición respaldándolo, este puro es excelente para aquellos conocedores y paladares experimentados. Es hecho de tabaco originario de San Andrés que le da un carácter de nueces y café.

Santa Clara Gran Reserva
Hecho de tabaco de 1999, es mantenido en una habitación especial para su lento envejecimiento. Este puro está hecho con tabaco cubano y de San Andrés Reserva, lo que le da un gusto a almendras y chocolate, características que combinan a la perfección con su dulzura y carácter.

La Joya de San Andrés
A pesar de ser una marca poco conocida, estos puros están hechos de tradición, con el mejor tabaco de la región y torcidos por las manos de los más experimentados maestros de San Andrés. Ofrecen tres presentaciones: natural, maduro y bolero.
Por su fortaleza media – ligera son perfectos para disfrutar junto a un tequila o wisky.

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Autor entrada: Redaccion

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