Barro Negro Oaxaqueño

Es una técnica de alfarería que sobrevive en Oaxaca desde la época de Monte Albán. Originalmente, eran sólo vasijas de barro negro, pero ahora la magia de los alebrijes se ha fusionado con la tradición.

¿Por qué valen?: Obtienen su color de la tierra que dura aproximadamente un mes en ser limpiada. Todo se hace a mano y una pieza puede tardar hasta 20 días en quedar terminada.

En su presentación original, el barro en principio es amarillento, luego del moldeado o hechura de las piezas y después de horneado, hasta adquirir un color negro mate.

Tradicionalmente, el barro se moldea a mano, sin utilizar herramientas modernas de alfarería. Una vez que hayan tomado forma, las piezas se ponen a secar en una habitación aislada por un largo periodo de tiempo. Si la pieza va a ser pulida, entonces se pule cuando está casi seca. La superficie de la pieza se humedece un poco y se frota con un cuarzo para producir un acabado negro brilloso. Asimismo, los acabados decorativos se añaden utilizando cuchillos filosos y otras herramientas manuales.

Muchos objetos diferentes son hechos de barro negro, incluyendo ollas, campanas, flautas, campanas, máscaras, lámparas, figuras de animales, etc., la mayoría con propósitos decorativos y no para el almacenamiento de comida y agua. Una excepción a esto es el uso de cántaros de San Bartolo Coyotepec para fermentar y almacenar el mezcal en muchas destilerías. Estos largos tarros no están pulidos y mantienen el ancestral gris mate, lo que les permite ser resistentes al líquido. Otra cualidad que tiene la versión gris mate del barro es que puede ser golpeado de manera similar a una campana, por lo que los cántaros son usados como instrumentos musicales también, el sonido que se produce es cristalino.

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Autor entrada: Redaccion

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